domingo, 2 de diciembre de 2012

La mente crea infiernos personales




Oigo cada una de sus palabras, sus emociones, su sentir, percibo como grita de la desesperación, ya no funciona la distracción y la indiferencia, ahora aúlla de la ira y se estremece al ser ignorado, pero al caer la noche y el silencio de mi habitación, le es imposible deshacerse de su agobio, su opresión.
A cambio de eso, soy condescendiente con su salida de mi pecho, llena todo de fantasmas junto con las sombras más oscuras y me ofrece un pasadizo entre los malos recuerdos, la manía de la frustración y la decepción constante, lo abrigo entre pensamientos, le permito ser escuchado y se aflige al destruirme, mientras mi infierno personal crece un poco más, aquí esta de nuevo...él, mi monstruo interior, mi amigo el diablo.