Ella ve algunas caras congeladas y sentadas en los parques de la
ciudad, entretanto las gotas caen, parece que en su mundo nada importara. Desearía ser como ellos, mientras allá llueve, aquí ella se ahoga…
Sigue caminando, mientras sus audífonos le cuentan que no todo
esta tan mal, pero insiste en continuar y hacer de su vida un cúmulo de errores entre pensamientos nocivos, así sus medias estén mojadas y solo requiera algo más que un
abrazo.
Ahora, sus gritos son las letras y así escapa de desgarrarse la vida.
Una de las tantas caras congeladas, ensimismado, ve pasar a esa mujer con audífonos, se pregunta: ¿Qué tan fascinante será su mundo?… mientras, pierde la esperanza. Se estremece por el frio lento que le recorre el cuerpo, su quijada y cara alargada demuestra que lleva tiempo sentado en la banca, estuvo pensando durante horas y horas de su propia vida, de su apariencia de persona afable y de la realidad inmutable que le rodea. Trata de comprender lo que sucede, no lo logra.
ResponderEliminarMientras se ahoga con la lluvia acida, indiferente la mira y ella, indiferente lo mira… continua pensando, mientras ella se desvanece en la esquina donde la casa antigua y colonial dibuja una imagen de pasividad.
Excelente.
EliminarLo que escribiste acaba de alegrarme el día y es satisfactorio encontrar sentimientos paralelos entre dos miradas que se juntan, me has entendido. Gracias por leer(me).
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